Nueva York, 13 de febrero de 2026.– La sostenibilidad suele definirse como la capacidad de responder a las necesidades del presente sin comprometer las de las futuras generaciones. Sin embargo, en territorios frágiles, aislados y sometidos a una creciente presión turística, esa definición revela sus límites y exige una reflexión más profunda.
Con esa premisa comenzó la exposición de Josian Yaksic, gerente general de Las Torres Patagonia, ante estudiantes del programa MBA de la Universidad Cornell, en el marco del coloquio Finance & Sustainability. El encuentro se planteó como una invitación a repensar cómo se financia la conservación, cómo se gobiernan los flujos turísticos y cómo se redefine la relación entre las personas y los ecosistemas que habitan . “La pregunta ya no es cómo hacer el turismo mejor, sino cómo financiar la conservación en territorios altamente frágiles y redefinir la forma en que los seres humanos ocupan la tierra y los ecosistemas. ¿Es posible convivir con toda, o al menos con la mayor parte, de la biodiversidad?”, planteó Yaksic al inicio de su presentación.
Durante la exposición, el gerente general presentó el caso de Torres del Paine como un territorio que exige un modelo distinto al turismo de volumen: baja densidad de visitantes, alta inversión, altos estándares de gestión y una relación activa entre conservación y actividad económica. “No es un modelo de exclusividad —aclaró—, sino un modelo de responsabilidad territorial y sostenibilidad económica”.
La charla abordó el recorrido histórico y estratégico de Las Torres Patagonia en materia de sostenibilidad, desde el retiro del ganado del territorio y la implementación de planes de manejo categoría V de la UICN, hasta la firma de la Declaración de Glasgow, que compromete a la empresa a reducir en un 50% sus emisiones al año 2030 y avanzar hacia la neutralidad total al 2050.
Entre las iniciativas destacadas se encuentran la transición a energías renovables no convencionales —con una capacidad instalada que supera 1 MW—, la producción local de alimentos para reducir las emisiones asociadas al transporte y el trabajo con comunidades locales, donde cerca del 60% del equipo de la empresa proviene de la región.
Asimismo, se destacó la implementación de un Sistema de Pastoreo Holístico, certificado por el Savory Institute, que contribuye tanto a la prevención de incendios mediante la reducción de material vegetal seco como a la captura de más de 20.000 toneladas adicionales de CO₂, a través de prácticas de manejo regenerativo del suelo.
El diálogo con los estudiantes derivó hacia uno de los ejes centrales de la clase: el cambio estructural en la forma en que los viajeros eligen y valoran los destinos. Según se analizó, existe una creciente saturación y rechazo al turismo masivo, junto con una mayor demanda por experiencias de bajo volumen y alto valor, especialmente entre segmentos dispuestos a pagar por propuestas con conservación activa, coherencia y credibilidad internacional.
“La sostenibilidad, por sí sola, no es suficiente —señaló Yaksic—. El desafío está en cómo identificar, comprender y conectar con viajeros que realmente buscan este tipo de experiencias, y cómo construir señales claras de confianza y consistencia en el tiempo”.
A modo de cierre, el gerente general de Las Torres Patagonia reflexionó sobre el rol del turismo en el mundo actual y el valor de espacios como este tipo de instancias académicas para pensar soluciones de largo plazo.
“Muchas de estas preguntas siguen abiertas y probablemente sean demasiado relevantes para ser abordadas solo desde la industria. Invitan a construir conocimiento de manera conjunta, a través de la investigación, la práctica y la colaboración entre academia y territorio. No es perfecto, pero creemos que siempre existe una mejor forma de hacer las cosas. Y estamos decididos a buscarla”.